Amoniaco y lejía jamás deben emplearse al mismo tiempo

Publicado el 29-10-2015

Si le preguntas a los empleados de una empresa de limpiezas de San Sebastián de los Reyes cuál es el mejor producto de limpieza, lo más probable es que, aproximadamente la mitad te responda que es la lejía, y que la otra mitad apueste por el amoniaco. Lo cierto es que ambos grupos tienen razón. El amoniaco es inmejorable para limpiar casi cualquier superficie, especialmente cuando la suciedad tiene un componente de grasa. Por su parte, los efectos bactericidas y desinfectantes de la lejía hacen de ella un producto ideal para ser usado en baños, cocinas y otros lugares donde busquemos una higiene absoluta.

Podría pensarse, entonces, que un producto elaborado con los componentes del amoniaco y de la lejía sería probablemente el mejor producto de limpieza que se pudiera pensar. Lamentablemente, como saben todos los empleados de cualquier empresa de limpiezas de San Sebastián de los Reyes, la mezcla de estos dos productos es algo imposible.

Sin entrar en el complicado terreno de las fórmulas químicas, cuando se mezclan, aunque sólo sea unas gotas  de amoniaco y lejía, los dos compuestos provocan una reacción en la que se liberan gases muy tóxicos que hacen imposible trabajar con ellos. Los efectos de este gas  son prácticamente inmediatos para quien los respira. Comienza por una irritación fuerte en los ojos y en la garganta provocando, a continuación un ataque de tos. En unos minutos, si se continúa respirando, los tejidos e la garganta comienzan a inflamarse pudiendo llegar a causar la muerte por asfixia.

Por eso, los empleados de Lejarlimp saben que jamás se deben mezclar amoniaco y lejía.

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